Un psicólogo estaba dando una conferencia cuando cogió una naranja y le dijo a un joven: «Si yo exprimo esta naranja tan fuerte como pueda, ¿qué saldría?». A lo que el chico le contestó: «¡Zumo, por supuesto!». El profesional le volvió a preguntar: «¿Crees que podría salir de ella zumo de manzana?». Y el joven, riéndose, respondió: «¡No!». «¿Y zumo de pomelo?», insistió. «¡Tampoco!», volvió a negar el asistente. Fue entonces cuando el psicólogo hizo la siguiente pregunta: «¿Por qué? ¿Por qué cuando exprimo una naranja sale zumo de naranja?». «Bueno, es una naranja y eso es lo que hay dentro», argumentaron los allí presentes.
Estás agotada y no lo dices: por qué cuidarte este verano también es cuidarle a él
Todo el mundo te pregunta cómo está él. Cómo va, cuánto ha avanzado, si ya dice palabras, cómo lleva el verano. Nadie te pregunta cómo estás tú. Y si te lo preguntaran, seguramente dirías «bien, tirando», porque es lo…