Helados, chiringuitos y «es que no come nada»: comer en verano cuando la comida ya era un problema

Helados, chiringuitos y "es que no come nada": comer en verano cuando la comida ya era un problema

Durante el curso, más o menos lo tenías controlado. Sabías qué comía, cómo lo comía, en qué plato y a qué hora. Un equilibrio frágil, pero equilibrio.

Y llega el verano y se rompe entero. Coméis fuera, coméis tarde, coméis en casa de otros. El menú del chiringuito no tiene «lo suyo». La abuela ha hecho la comida «con cariño» y no la va a probar. Y encima, todo el mundo mirando.

Y tú, entre el plato que no toca y la mesa que observa, pensando: «Es que no come nada. Y encima ahora quedo yo como la madre que le consiente.»

No es que sea caprichoso. Es que la comida entra por todos los sentidos.

Esto es lo que casi nadie entiende de la selectividad alimentaria: comer no es solo comer. Comer es tocar, oler, ver, notar la textura en la boca, el ruido que hace al masticar, la temperatura. Es la actividad más sensorialmente exigente que hace un niño en todo el día.

Si tu hijo procesa la información sensorial de una forma más intensa —como ocurre en muchos niños, especialmente dentro del autismo—, un alimento nuevo no es «algo nuevo que probar». Es una avalancha de información desconocida entrando por su boca. Y su cuerpo hace lo que haría el tuyo ante algo que percibe como amenaza: rechazarlo.

Por eso come siempre lo mismo. No es cabezonería: es seguridad. Lo conocido no le sorprende. Y en un verano donde todo lo demás ya es imprevisible, esa seguridad vale más que nunca.

Estrategias para un verano sin batallas

  • Baja el objetivo del verano. Este no es el momento de ampliar su repertorio. El objetivo del verano es que coma lo suficiente y que la mesa no sea un campo de batalla. Ya trabajaréis la variedad en septiembre, con calma.
  • Lleva su ancla. Cuando salgáis a comer fuera, lleva contigo un alimento que sepas seguro. No es rendirse: es garantizar que come. Que el resto de la mesa pida lo que quiera; él tiene su ancla.
  • Exposición sin presión. La comida nueva puede estar en la mesa. Puede estar en su plato, en un rincón. Puede tocarla, olerla, tirarla. Todo eso ya es exploración. Ningún niño aprende a comer algo que le han obligado a tragar. La obligación crea rechazo, no variedad.
  • Cuidado con la temperatura y la textura del verano. El helado que se derrite, la fruta que gotea, la arena que se pega. Alimentos que en invierno funcionaban, en verano cambian de textura y dejan de funcionar. No es un retroceso: es otra textura.
  • Aprovecha lo que sí le gusta del verano. El helado, la sandía, el granizado, el agua fría. Son texturas intensas y predecibles. Muchos niños las aceptan bien. Úsalas.

Y para los comentarios de la mesa

Los va a haber. «Con hambre ya comerá». «A mí me obligaban y aquí estoy». «Es que le dejas».

Ten una frase preparada, corta y tranquila, y no des más explicaciones: «Estamos trabajándolo con su terapeuta, gracias.» Punto. No tienes que dar un seminario en la sobremesa ni justificarte ante nadie. Tu hijo necesita que la mesa sea un sitio seguro, y para eso tú tienes que estar tranquila.

La comida también es comunicación

Aquí está el giro que puede cambiarte el verano: la mesa no tiene por qué ser el sitio donde se pelea. Puede ser el sitio donde se comunica.

Que pida «más». Que señale lo que quiere. Que diga «no» de una forma que se entienda. Que elija entre dos opciones. Todo eso es lenguaje funcional del bueno, aprendido en el contexto más motivador que existe, porque hay algo real en juego.

Y esa capacidad de pedir, elegir y hacerse entender es exactamente lo que entrena el Método VICON cada día: diez minutos de juego y canción que construyen las palabras que tu hijo necesita para decirte lo que quiere. Cuando un niño puede pedir, la mesa deja de ser un pulso.

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Un apunte: si tu hijo come muy pocos alimentos, está perdiendo peso o su alimentación te preocupa de verdad, coméntalo con su pediatra. La selectividad tiene grados, y algunos merecen apoyo profesional.

Este verano, que coma tranquilo. Ya es bastante.

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