¿De verdad podemos mirar a otro lado?
Las aulas están desbordadas:
Docentes agotados, niños invisibles, recursos que nunca llegan, formación que no se adapta. Cada día que pasa, la situación empeora. Y sí, la inacción también es una elección—una que tiene consecuencias directas en presente y futuro.
Cada decisión aplazada deja a cientos de niños con autismo y NEE fuera de su derecho básico: aprender en un entorno seguro, adaptado y digno. Cada responsabilidad delegada recae, otra vez, sobre maestras agotadas y familias al límite.
La próxima generación interiorizará el mensaje: “lo urgente tapa lo importante; lo vulnerable puede esperar”. Pero la salud mental, la inclusión real y la justicia social no pueden seguir siendo un deseo pendiente.